Control adecuado del embarazo durante el segundo trimestre

Esta etapa comprende desde la semana 13 hasta la 28. Durante este periodo de la gestación comienzan a aparecer cambios notables en la embarazada. Muchos de estos nuevos síntomas son “normales” y no deben preocupante. Es importante que los conozcas y sobretodo que sepas cómo disminuirlos o mejorarlos.

1.Síntomas en la embarazada

  • Pirosis.- Con este término se conoce a la “acidez” de estómago. Debido al aumento de la progesterona que se produce durante el embarazo, se produce una “relajación” del esfínter del esófago. Es como un “válvula” en forma de anillo que evita que los alimentos digeridos y mezclados con los jugos gástricos pasen del estómago al esófago; evita el paso de los alimentos en sentido contrario. Es lo que llamamos reflujo gastroesofágico y produce sensación de ardor, de quemazón en el pecho, e incluso sabor ácido en la boca, con aumento de salivación para compensar esa acidez. Puede ser muy incómodo. Para prevenirlo se deben evitar los alimentos que puedan favorecer el reflujo (cítricos, chocolates, bebidas con gas, picantes, grasas), cenar 2-3 horas antes de acostarse, e incluso dormir con la cabecera sobrellevada (utilizar 2 almohadas por ejemplo). Los lácteos pueden contrarrestar la acidez del estómago. En los casos más incómodos se puede llegar a necesitar anticipos tipo ranitidina efervescente o sales tipo almagato antes de las comidas.
  • Estrías.– El aumento de tamaño del útero conlleva un aumento del perímetro estrias2abdominal y por tanto la piel sufre un estiramiento progresivo. La piel es un órgano dotado de gran elasticidad gracias al colágeno y otras proteínas en su composición. Cuando se produce una distensión excesiva de la piel, se rompen los puentes entre las fibras colágenas y aparecen las conocidas estrías. La localización más frecuente es en la tripa, pero pueden aparecer también en los muslos, en los glúteos e incluso en las mamas. Una correcta hidratación de la piel y el uso de cremas atiesarías pueden ayudar a evitarlas o al menos atenuarlas.
  • Estreñimiento.- Es un problema muy frecuente en la mujer embarazada que se empieza a manifestar desde incluso el primer trimestre, pero es en el segundo y tercer trimestre donde cobra más importancia. El factor predisponen fundamental es el aumento de la progesterona que se produce en el embarazo, hormona que “ralentiza” el tránsito intestinal. Es como si los intestinos se hicieran especialmente “vagos” al disminuir su motilidad normal.

El estreñimiento es un problema multifactorial donde intervienen distintas causas, resultando todas en la disminución de la motilidad de los intestinos. Estas son:

➢ Aumento de niveles de Progesterona.

➢ Crecimiento del útero y compresión del intestino (recto-sigma

➢ Inactividad física.

➢ Ingesta alimentos pobres en fibra.

➢ Disminución de la ingesta de líquidos.

➢ Fármacos que favorecen el estreñimiento: Hierro oral.

 

El estreñimiento además favorece el empeoramiento de otras complicaciones que pueden aparecer en la gestación, como son las hemorroides; son dilataciones de las venas del recto. Entre un 30-40% de las embarazadas las pueden sufrir en el embarazo, porcentaje que aumenta más aun en el postparto. Producen picor, irritación y dolor con la deposición, incluso a veces hasta la presencia de sangre en las heces.

Existe una clara relación entre el estreñimiento y las hemorroides, a modo de “círculo vicioso”. El estreñimiento favorece aún más el empeoramiento de las hemorroides por el mayor esfuerzo a realizar para la deposición. Esto condiciona una dilatación mayor de las venas rectales y por tanto empeoramiento de las hemorroides. Además, las heces duras y poco hidratadas irritan aún más la mucosa del recto con el esfuerzo de la deposición, y esto empeora las hemorroides.

hemorroides

A su vez, la inflamación local producida por las hemorroides hace mas dolorosa y dificulta la deposición, agravando por tanto el estreñimiento.

El estreñimiento además puede ocasionar sensación de distensión abdominal, tipo “hinchazón”, digestiones pesadas, sensación de “estar lleno de gases”…en definitiva, contribuye a generar una estado de “incomodidad” permanente en la mujer embarazada, por lo que debe ser un problema que debes comunicar a tu ginecólogo.

El tratamiento del estreñimiento engloba una serie de medidas, comenzando por las higiéneico-dietéticas:

➢ Beber al menos 2 litros de agua al día. Ayuda a hidratar el bolo intestinal y hacerlo más “ligero” y contribuir a su desplazamiento.

➢ Realiza más comidas a lo largo del día y de menor cantidad. Esto contribuirá además a llevar un control del peso adecuado y además a mejorar los niveles de glucosa evitando ayunos prolongados que en ocasiones pueden ocasionar mareos.

➢ !Tómate tu tiempo para comer!. Mastica bien y tritura el alimento. Esto favorecerá un mejor tránsito intestinal.

dieta! Cambia tu dieta !. Aumenta el consumo de frutas, verduras y en general alimentos ricos en fibra. Ciruelas, higos, manzana cocida (no cruda), kiwis, etc. Aumenta también el consumo de cereales integrales. Las bebidas lácteas y fermentadas pueden favorecer el equilibrio en la flora intestinal a menudo alterada en el estreñimiento.

➢ !Muévete!. Practica ejercicio físico regular, tipo caminar a ritmo ligero. Contribuye a mejorar el metabolismo de lípidos e hidratos de carbono en el embarazo, mejora la motilidad de los intestinos y tonifica la pared abdominal.

En ocasiones es necesario recurrir al uso de laxantes: debes consultarlo con tu médico de forma proactiva. Se deben evitar los laxantes que aumentan el peristaltismo intestinal; en su lugar deben utilizarse los laxantes osmóticos. Hay algunos especialmente recomendados en el embarazo y en la infancia, como el macrogol 4000. En cualquier caso, debes consultarlo siempre con tu ginecólogo y seguir sus recomendaciones.

En definitiva, si tu ginecólogo no te pregunta por tu hábito intestinal, el estreñimiento o las hemorroides, cuéntaselo tú y busca consejo y soluciones. Es un problema que se puede evitar en el embarazo. Mejorará tu percepción de salud en esta etapa y sobretodo disfrutarás tu embarazo.

2.Anemia Fisiológica del embarazo

Se define como el descenso en la proporción de glóbulos rojos y en la cantidad de hemoglobina, por debajo de los 11 gramos. Se estima que entre un 25-50% de las mujeres embarazadas pueden sufrir este tipo de anemia, que es fisiológica, o considerada dentro del curso normal del embarazo.

Produce típicamente cansancio, fatiga con actividades cotidianas, palidez de la piel y de las mucosas (cuando es más acentuada), pero en general no es un proceso preocupante.

A menudo, puede verse empeorada por el déficit en los niveles de hierro. A este tipo de anemia se le denomina “anemia ferropénica”, y es frecuente también en el embarazo. Realmente hablamos de una anemia “mixta” en muchos casos de anemia en el embarazo.

Los requerimientos de hierro durante el embarazo aumentan un 30% aproximadamente. Ello hace que en muchas ocasiones sea necesario suplementar con hierro oral a la mujer embarazada. La cantidad requerida está en torno a 30 mg al día. Hoy, la mayoría de los preparados farmacológicos de hierro oral ya llevan esa cantidad de hierro. Se debe tomar en ayunas, evitando los lácteos, con agua o cítricos para favorecer su absorción.

3. Ecografía morfológica

Se le conoce rebién como eco de la semana 20, por el momento de la gestación donde tiene mayor rendimiento (ideal entre las semanas 18-22). Tiene como finalidad excluir anomalías de los órganos del bebé. Además se valora el crecimiento fetal, la localización de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.

Se valorar todos los órganos y sistemas, con especial atención al corazón fetal, sistema nervioso central, aparato digestivo, urológico y a las extremidades.

Además en esta ecografía se mide el Doppler de las arterias del útero para estimar un posible riesgo de desarrollar preeclampsia en la etapa final del embarazo.

Es fundamental que esta ecografía la realice un ginecólogo cualificado y con los conocimientos adecuados para obtener el máximo rendimiento a la prueba y descartar por tanto anomalías fetales con las mayores garantías.

4.Analítica del segundo trimestre

Se incluye el hemograma (para valorar si existe anemia entre otras cosas) y bioquímica general (incluye parteros hepáticos y lipídicos). Es frecuente ver ya un aumento “normal” del colesterol, que puede incrementarse en el III trimestre. Este “estado de hipercolesterolemia” no debe preocuparte. Si sigues una dieta equilibrada de tipo mediterránea contribuirás a controlarlo y sobretodo a mejorar la analítica tras el parto.

En esta analítica va incluida la “curva corta” de glucosa (Test de O’Sullivan), que consiste en la ingesta de un jarabe con 50 gr de glucosa. El resultado del nivel de glucosa debe estar por debajo de 140 mg/dL. En caso de superar esta cifra, se realiza la llamada “curva larga” o test de Tolerancia oral de glucosa (TTOG). Consiste an administrar un jarabe de 100 gr de glucosa y realizar varias determinaciones de glucosa en sangre. Tiene como misión diagnosticar la Diabetes gestacional. Es una especie de “estado de diabetes” , transitorio en la mayoría de las mujeres, que una vez terminado el embarazo desaparece.

En la mayoría de las ocasiones son los endocrinos quienes supervisan este situación. En muchos casos, es suficiente con realizar ejercicio y una dieta adecuada. En aquellas situaciones donde no se consiga tener unos niveles de glucosa adecuados con las medidas anteriores, es necesario recurrir a la insulina.

La diabetes gestacional puede tener algunas repercusiones sobre el feto como puede ser un aumento de peso del bebé, la anticipación del parto, etc; por tanto, debes seguir los consejos y las recomendaciones de tu médico, además de un control clínico adecuado.

En torno a la semana 28, y en las mujeres con grupo Rh Negativo y si el padre del bebé es Rh positivo, se debe administrar una gamaglobulina anti-D (como una “vacuna”), para evitar que en futuros embarazos, y en caso de bebés con grupo sanguíneo positivo, los anticuerpos maternos reaccionen contra los glóbulos rojos del feto. Esto puede causar consecuencias graves en el feto.

En aquellos casos en los que no se haya pasado la Toxoplasmosis, se vuelven a determinar los niveles de anticuerpos, para verificar que no ha existido contacto con el germen y por tanto sigue siendo negativa y no hay riesgo fetal.

En el siguiente enlace te presentamos “Cómo llevar un control adecuado del embarazo durante el primer trimestre“. Encontrarás toda la información y pruebas relacionadas con ese periodo de la gestacion.

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