¿Y si mi parto se complica?

El embarazo y el parto son dos procesos fisiológicos, naturales, que se dan mayoritaria-mente en mujeres jóvenes y sanas. Y por ello, en la gran mayoría de los casos cursan ambos sin complicaciones. Pero en ocasiones un parto se puede complicar. Y esto ocurre en minutos.

El día 1 de enero de este año nos llamó una de nuestras pacientes porque tenía contrac-ciones regulares, rítmicas, de intensidad creciente. Se estaba poniendo de parto. Y nos fuimos al hospital. Era el primer embarazo de Cristina y su gestación había transcurrido con total normalidad. Todo había ido de maravilla.
Tras 5 horas de trabajo de parto espontáneo y sin ninguna eventualidad, pasamos al pari-torio. A los 20 minutos nacía su bebé, el pequeño Adrián. Le pusimos sobre el pecho de su madre para que sintieran el calor de una piel con la otra piel, para establecer ese vínculo mágico que existe entre madre e hijo. A los 5 minutos salía la placenta. Y a partir de ahí todo cambió.

Hemorragia Postparto

Cristina comenzó a tener un sangrado cada vez mayor. Y lo que era un sangrado moderado se convirtió en una hemorragia masiva. Comenzó a marearse y a bajar su tensión. Y su rostro feliz se convirtió en un rostro pálido, con el miedo en sus ojos. Nunca olvidaremos esa mirada, aquellos ojos que hablaban pidiendo ayuda. Y tampoco olvidaremos la cara de temor de su marido, aunque conservaba la calma. Estaba ocurriendo una hemorragia postparto.
La hemorragia en el postparto inmediato supone la principal causa de muerte de la mujer durante el parto. El 80% de estas hemorragias se deben a la temida atonía uterina. Es decir, a la incapacidad del músculo del útero de contraerse tras la salida del bebé y de la placenta. Afortunadamente ocurre sólo entre un 5% de los partos. Y aunque puede haber algunos factores que predisponen a sufrir una hemorragia postparto (embarazos gemelares, mujeres multí-paras, partos muy prolongados, alteraciones de la coagulación, etc), hasta un 60% de las mismas ocurren en mujeres SIN factores de riesgo aparentes.

La importancia de dar a luz en un hospital

En ese momento el paritorio se envolvió en un silencio ensordecedor. Y entonces te das cuenta de lo importante que es dar a luz en un hospital. Porque en un hospital hay un gran equipo humano con un único objetivo: pelear por la vida y por un final feliz. Manos que trabajan juntas como un engranaje perfecto. Muchas piezas que se mueven coordinadas: auxiliares, enfermeras, matrona, ginecólogo, intensivista, anestesista, neonatólogo, celadores, personal de limpieza… todos ellos con la única intención de ayudar. De devolver vida.
Tras administrar fármacos para favorecer la contracción del útero, muchas bolsas de sangre, plaquetas, plasma, factores de coagulación y colocar un balón hinchable dentro del útero, conseguimos detener la hemorragia. Habían pasado dos horas que se hicieron eternas.
Pero las sorpresas malas también llegan… y a las 4 horas ocurrió otro episodio de sangra-do masivo y volvimos al quirófano. Más sangre, más fármacos y recolocamos el balón. Y más silencio. Pero el mismo equipo humano entregado al mismo objetivo.
Y así, entre todos, conseguimos detener la hemorragia. Con el esfuerzo de un equipo humano, de medios técnicos y de mucha determinación y rapidez. Y además conseguimos salvar su útero, hecho especialmente importante porque además era su primer parto.
El día de Reyes, Cristina se marchaba del hospital con su pequeño Adrián entre los brazos. Y esa foto tampoco se nos olvidará jamás…

Los datos de la OMS

Según datos de la OMS, en 1980 fallecían todos los años 536.000 mujeres en el mundo por causas relacionadas con el embarazo o el parto. Hoy día esta cifra se sitúa en torno a 330.000. Y mejoraremos cuando más partos sean atendidos por personal cualificado: médicos y matronas. En España fallecieron 26 mujeres el pasado año durante el parto con una tasa de mortalidad materna de 6 mujeres por cada 100.000 recién nacidos vivos. El 80% de estas muertes son debidas a causas directas relacionadas con el parto: fundamentalmente la hemorragia, muy por delante de las infecciones o la preeclampsia.
La inmensa mayoría de los partos transcurren con normalidad. Pero si algo ocurre durante el parto, hay dos vidas en ese momento que se merecen todas las atenciones, los cuidados y la seguridad. Y eso sólo se consigue, de momento, en un entorno hospitalario.
El hospital puede ser ese lugar donde poder llevar a cabo una medicina empática con las emociones de la mujer en un entorno de seguridad para madre e hijo. Y además, con el respeto a la intimidad que una pareja se merece, para hacer de ese momento único una experiencia inolvidable. Esto es la base de la atención que ofrecemos en Bmum, y en cada parto que atendemos.
Todos los sanitarios debemos poner el foco en mejorar la atención a las futuras madres, respetando los tiempos que marque la naturaleza siempre que sea posible y permitiendo que la mujer decida con toda la información a su alcance, pero con expectativas reales y desde una perspectiva responsable. La medicina debe estar basada en la humanización y la información, respetando la autonomía del paciente.
No olvidaremos el día 1 de enero, pero tampoco olvidaremos a todas las personas del equipo que nos acompañó en el Hospital y que han hecho posible que Cristina vea crecer con felicidad a su pequeño Adrián.

Un parto rarísima vez se complica. Pero si ocurre algo, mejor estar en un hospital.

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